lunes, 18 de marzo de 2013

Artemisa Gentileschi, una mujer desconocida

FUENTE: LA MAÑANA CIPOLLETTI /8 DE MARZO DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

http://www.lmcipolletti.com.ar/noticias/2013/3/8/artemisa-gentileschi-una-mujer-desconocida_55380

Por SANTIAGO OCAMPOS (*)

Es desconocida para muchos. El estudio de su vida como de su obra plantea siempre interrogantes, en muchos casos insalvables, para historiadores y estudiosos del arte. La biografía de la pintora que vivió durante la primera mitad del siglo XVII está teñida de numerosos aspectos que hoy podríamos considerar de primer orden cuando hablamos de los derechos de la mujer, de la libertad adquirida a lo largo del tiempo y de personalidades artísticas de la talla de Afonsina Storni, Gabriela Mistral o Griselda Gambaro.
En aquellos tiempos, en 1593, año en que nuestra protagonista nació bajo el nombre de Artemisa Gentileschi, hija de Orazio y de Prudentia Montone, la mujer no tenía otro objetivo en la vida que el de la estricta tarea de ser una buena esposa. Al morir su madre tempranamente y al ser la única niña del matrimonio, debió asumir las responsabilidades del hogar. A pesar de este destino, su talento y la predisposición a comprender los misterios del color le posibilitaron construir otra suerte. Sin embargo, la mirada extraña de sus contemporáneos perduró hasta el final de sus días, que la creían una señora de “costumbres liberales”.
A medida que fue creciendo en consideración, su padre también pintor, la sumió en un absoluto silencio. De pocas palabras, su cotidiana guarda se convirtió en una relación de deberes y obligaciones. Si bien pudo acceder a los elementos de pintura, su trabajo siempre estuvo bajo a la atenta mirada de su progenitor que tampoco pretendía que se convirtiera en la heredera de un talento familiar. 
Sufrió violencia física contra su integridad sexual. Agostino Tassi, cercano a la familia, la atacó mientras trabajaba en el estudio paterno. Un año después se llevaría a cabo el juicio en el que predominaron las miradas masculinas y la protagonista no obtuvo la conmiseración por su situación. La actuación llevada a cabo no deja claro si realmente fue un intento de restituir económicamente la dote mancillada o bien obtener verdadera justicia del abuso.
“Magdalena penitente” y “Judit decapitando a Holofernes” son algunos de sus trabajos destacados, donde se preocupó por retratar mujeres vívidamente naturalistas, influenciada por el talentoso Caravaggio. Siempre preocupada por temas que retrataran los sentimientos del alma femenina.
Trabó amistad con nombres importantes de la época. Cercana a los círculos de poder, sin contar ni con la sangre ni con un apellido ilustre, construyó gracias a su gran habilidad, importantes vínculos que le proporcionarían el dinero para seguir trabajando.
Acabó sus días pobre pero habiendo armado su propia carrera pública. Casó a sus hijas con importantes aristócratas y les enseñó el arte de la pintura. Su figura estuvo asociada a inequívocas leyendas producto de actitudes misóginas y del terror de los hombres ante una figura independiente aunque frágil y con una reputación que la sobrevivió.
Artemisa Gentileschi tuvo una vida digna de admiración. Conocerla es una reivindicación histórica. Fue una mujer que intentó cambiar el mundo a partir de las pinceladas con las que luchaba contra la incomprensión del mundo que la rodeaba mientras su amigo Galileo Galilei argumentaba, en las cortes eclesiásticas, que  el sol estaba en el centro del sistema planetario.


lunes, 4 de marzo de 2013

Señor Escritor


Fuente: Agendaregional.com

Por Santiago Ocampos


Ricardo Güiraldes es conocido por escribir “Don segundo Sombra”, aquel libro de prolíficas imágenes donde el gaucho libre comienza a transformarse en un hombre moderno. Pero también fue un intelectual comprometido que buscó la génesis de la nacionalidad argentina mediante el lenguaje.
Para abordar su estudio debemos partir de tres grandes líneas. Primero, la influencia del ultraísmo que daría como resultado la revista Proa, que fundada junto a Jorge Luis Borges entre otros, resultó un fracaso en ventas. Existía en los escritores una profunda necesidad de abrirle las puertas a una nueva generación, capaz de inventar normas distintas de las anteriores.
Segundo, el Centenario de la Revolución de Mayo fue un acontecimiento político que trascendió y empapó a los pensadores del momento. Renovó el vocabulario y las concepciones del poder. Llegaron a la Argentina, desde Europa, diversas visiones culturales. Las clases sociales empezaron a moverse y los profesionales empezaron a reclamar su lugar dando a la historia uno de los más importantes dirigentes: Don Hipólito Yrigoyen, el caudillo radical, primer Presidente de la Nación electo por la Ley del voto universal.
En tercer orden, la literatura gauchesca daba sus últimos estertores en la incipiente Argentina del esplendor de la Sociedad Rural, que desfilaba sus carrozas y su riqueza frente a la Monarquía Española y otras autoridades del orbe mundial especialmente invitadas a la celebración de la argentinidad en 1910.
Lo que reflejaban las letras era otra cosa. Un mundo rural decadente que iba mutando sus actores en forma gradual. Crecían las ciudades y la industria requería oficios renovados. La migración interna y la externa eran iguales de pobres y con las mismas ansias de progreso.
El gaucho argentino siempre tuvo una naturaleza errante. Fugado o alzado de la justicia, no tenía patrón fijo y arriaba vacas por la paga. Eran expertos en manejar caballos, sabios y prudentes en sus acciones. Un tinte poético vive en el Martín Fierro retratado por las manos de José Hernández, o en Santos Vega cuando lo narra la pluma de Hilario Ascasubi. Representaban un ideal que fue perdiéndose al cambiar las condiciones del capital internacional.
Leopoldo Lugones calificó el género gauchesco, que se desarrolló principalmente en el siglo XIX, como una búsqueda épica de los orígenes. Podemos destacar así las payadas, verdaderos entuertos dialectales, donde dos hombres frente a frente demuestran sus habilidades para componer versos.
En Argentina Ricardo Güiraldes, tras conocer las preceptivas del ultraísmo, encontró en la figura del cimarrón de las pampas, un canto de rebeldía contra la rutina. La tarea fue entonces renovar la prosa a partir de lo viejo. Proscribió lo sentimental y simplificó la narración produciendo un texto crudo, realista y gráfico de una situación de cambio que venía experimentando el país a principios del siglo XX. En España, Dámaso Alonso dio por terminado el movimiento por encontrarlo falto de respuestas. En cambio, en Argentina posibilitó el surgimiento de una generación brillante de literatos.
La aparición de “profesionales de cuello blanco”, los hijos de inmigrantes, comenzó a incidir lentamente en la participación electoral hasta alcanzar el 41% en 1928. Saénz Peña reivindicó la identidad americana en 1912 y en Europa y Estados Unidos los argentinos comenzamos a ser ególatras. Aparecieron el alambre y los terratenientes. El tango, el atorrante y el cocoliche dominaban el léxico de los habitantes de los conventillos de Buenos Aires. Así eran los años, cuando el escritor, niño bien, hijo de estancieros, tomaba nota en sus múltiples viajes por el mundo.
En 1926, tras años de composición, da vida a Don Segundo Sombra, un personaje que viaja como el Quijote de Cervantes hacia algún lugar, desprendido del tiempo buscando su verdadera identidad para construir un adiós y a la vez denunciar la realidad social emergente. Con el fin de esta novela, Güiraldes se despide no habiendo nunca dejado de escribir lo que pensaba, a pesar de la inminencia de “la hora de la espada” en el horizonte.

martes, 19 de febrero de 2013

Delacroix y la libertad

Fuente: Agenda Regional http://www.agendaregional.com/index.php/component/k2/item/1962-delacroix-y-la-libertad

Por Santiago Ocampos

Ocurren en algún momento alrededor del mundo. Los ataques a las pinturas obedecen a diferentes motivos. Disturbios psicológicos, razones religiosas, muchas veces políticas son los argumentos esgrimidos. Los pintores nunca dejan de ser hijos de una época y por eso opinan través de los colores, de las escenas de la literatura elegidas y de las figuras creadas.


En el Barroco, El Greco se ubicaba entre los personajes de sus cuadros, en los que se retrataba como un noble más. En Italia, Caravaggio expuso escenas bíblicas en un momento muy convulsionado de la humanidad donde los valores religiosos eran puestos en duda por el existencialismo de Descartes. Las guerras y las pestes aniquilaron poblaciones durante este periodo. El mismo movimiento sucede en literatura cuando Calderón de la Barca, Cervantes, entre otros, sostienen una postura ideológica por el sólo hecho de tener un mecenas benévolo.
Eugéne Delacroix era un artista que sufrió la marginación y el olvido. Su familia participó activamente en la decapitación de Luis XVI, en las gestas de la Revolución Francesa. Debido a esto, su obra “La libertad guiando al pueblo” fue despreciada por Luis Felipe de Orléans cuando accede a la monarquía tras la revolución de 1830.
En esta obra, donde se representa el levantamiento de Paris el 28 de julio de 1830 contra el Rey Carlos X, la libertad es transformada, por primera vez en la historia del arte, en una mujer de carne y hueso. Con los pechos descubiertos levanta una bandera con los colores de Francia por encima de un campo de hombres caídos. La unión de todas las clases y el sentimiento nacionalista triunfan victoriosos sobre la idea de una estructura de poder autoritaria. Es la igualdad y los principios socialistas que rigen en la figura y se traducen en colores y juegos de perspectiva que recuerdan a Goya.
El Estado francés la compró en 1831, unos años más tarde la devolvió al autor, luego devuelta al Director de Museos Nacionales y finalmente en 1863 expuesta en el Louvre tiempo después de morir el pintor. Jean Paul Sartre, Albert Camus y otros escritores han sido inspirados profundamente por esta imagen, que de alguna forma llevaron en sus palabras, al trabajar política y artísticamente el concepto de libertad. En definitiva, representa el magnífico aporte del pueblo francés a la cultura universal
El pasado viernes la extraordinaria obra sufrió un ataque en Lens donde fue puesta en exhibición. Consideran que la mujer que atentó contra la pintura padecía de cierto malestar psicológico. Sucede que considerando otros famosos ataques la postura es simplista. Este tipo de obras de arte reflejan momentos políticos muy convulsionados. Representan el orgullo de una nación y el prestigio adquirido. No es raro pensar que las razones estén encadenadas a situaciones políticas que lleven adelante los países europeos en el orden internacional o bien a opiniones contrarias a los que puedan expresar las pinturas.
Quizás, Delacroix entienda este hecho como una respuesta que nunca tuvo en vida por parte de las autoridades francesas, que lo despreciaron y lo intentaron correr de la historia. El Mayo francés lo terminó de consagrar con sus barricadas que él hubiera pintado a cambio del honor perdido.

jueves, 14 de febrero de 2013

La transformación no impidió que su sentido no se perdiera


Artículo publicado en la Edición Impresa del Diario La Mañana Cipolletti del día martes 12 de febrero de 2013.

Por Santiago Ocampos
Escritor Cipoleño

El carnaval es ante todo una fiesta popular con múltiples significados religiosos, culturales y políticos. Muchos de ellos ocultos en diversas manifestaciones que aún hoy cobran relevancia a pesar de haber perdido el lazo semántico originario. Los colores, las expresiones corporales y la música responden a un sentido, a una forma de unificar la voz del cuerpo social.
Es el valor de la carne  lo que tiene importancia en este tiempo. "La carne vale" es la instancia que precede a la Cuaresma, a los 40 días antes de la Pascua y tiene su corolario el Miércoles de Ceniza, cuando empieza a ponerse en práctica el ayuno y la abstinencia.
El origen son distintas fiestas del mundo antiguo. En Roma, por ejemplo se celebraban las “Saturnalias” donde eran liberados los esclavos y se relajaban las costumbres morales. El eje estaba puesto en la fertilidad de los ciclos de la naturaleza. Los frutos de la tierra como el vientre de la mujer eran motivo para consagrar ritos que luego serían trasladados de forma satírica o disfrazada en el Medioevo y el Renacimiento.
La sociedad medieval no desconocía la risa. Al contrario frente a la seriedad de la Iglesia y el Estado oponían modos de diversión que durante los días de Carnaval se manifestaban en gestos y burlas al poder político que no estaba estructurado en forma piramidal. Los roles se invertían y se burlaban de los eclesiásticos, de los nobles y de los Señores Feudales.
El mundo al revés donde los locos y los pobres eran los amos tuvo una continuación en el mundo americano cuando los esclavos negros utilizaban la vestimenta de sus "Señores" en las calles de Buenos Aires a fines del siglo XVIII. Esto provocó que las autoridades españolas mantuvieran recelos respecto de estos festejos a los que consideraban "indecentes".

VIDA Y LUZ

Refleja también un período en que la vida gana sobre la muerte. La luz por encima de la oscuridad. La comunidad boliviana celebra el 2 de febrero a la Virgen de la Candelaria. Y en Estados Unidos una marmota indica el fin del invierno o su prolongación. Figuras como Saint Jordi, héroe catalán por antonomasia o San Martín de Tours, representan hombres que triunfan y guían hacia el bien. Es la razón por la que, tradicionalmente, se quema un muñeco que personifica el mal.
En la Italia del Renacimiento, Lorenzo de Médicis, promovió el Carnaval florentino fomentando la construcción de carros triunfales ornamentados por artistas de renombre para provecho de sus intereses políticos. Cada ciudad europea concibió la festividad para obtener prestigio, poder y riquezas.
Los carruajes nacieron por el deseo de nobles y comerciantes que querían ostentar sus nuevas fortunas. Grupos de ciudadanos notables, enmascarados y disfrazados salían por la ciudad a gritar canciones irreverentes y burlescas contra sus enemigos. Centenares de individuos desfilaban detrás de un estandarte con los colores y las armas de la comparsa a la que pertenecían. 
La transformación que sufrió el Carnaval, a lo largo de los siglos, no impidió que su sentido universal, el de desahogar al hombre de sus propios instintos y el de configurar la realidad social, se perdiera. A partir de la pluralidad de voces y costumbres, su significado más íntimo podría encontrarse en Alejo Carpentier cuando escribe “Concierto Barroco” y le imprime el ritmo de la sangre de mulatos, mestizos y el eterno sonido de los tambores contra la noche.

viernes, 8 de febrero de 2013

Donaron mil libros a Cultura municipal .

Fuente: http://www.lmcipolletti.com.ar/noticias/2013/2/7/donaron-mil-libros-a-cultura-municipal_54574

La entrega la hizo el distribuidor Agustín Ramos. Desde el Área de Letras utilizarán los ejemplares en el Verano Cultural

El distribuidor Agustín Ramos donó cerca de mil libros a la Dirección General de Cultura de la Municipalidad para desarrollar diversas acciones solidarias mediante el Área de Letras, que tiene como coordinadores a Santiago Ocampos y Lucas Castro.
La primera iniciativa se desarrollará este domingo en la segunda jornada del Verano Cultural en la plaza San Martín. Allí se llevará a cabo una actividad denominada “Libros libres”, que consiste, según explicaron los organizadores, en dejar ejemplares “en espacios públicos con el objetivo de que los lectores ocasionales lean y los vuelvan a soltar”. 
“De esta forma se permite que el conocimiento circule y pueda difundirse la obra del autor como el gusto por la lectura”, indicó Ocampos.
El responsable del Área de Letras comentó que el 2013 será muy especial para la literatura vernácula. Mencionó que en forma paralela a la realización del Verano Cultural, “se empiezan a diagramar los diversos talleres literarios que se dictarán durante el año”.
Precisó que el escritor Jorge Núñez dará su taller de literatura en la Biblioteca Popular Fernando Jara. Además, se prevé otra actividad sobre historia de la cultura en la Escuela de Cerámica.
Por último, Ocampos anunció que se concretará un taller de redacción.

jueves, 31 de enero de 2013

EL LIRÓFORO DE LA MELANCOLÍA –Breve crítica a la vida y obra de Rubén Darío-


Por Santiago Ocampos

Rubén Darío es conocido por haber iniciado el modernismo, ese movimiento literario cargado de cisnes y lleno de preciosismos. Como todo hombre público, diplomático y periodista, tuvo sus detractores que se encargaron de darle una mala fama. Algunas atribuciones están cargadas de prejuicios. Es al día de hoy que este poeta constructor de neologismos, es sujeto de prejuicios por muchas personas que intentan abordar su lectura.
Para comprender la obra del genial poeta, debemos indagar en profundidad sobre la cuestión hispanoamericana. Octavio Paz, Premio Nobel mexicano, escribe en El peregrino en su patria, un ensayo titulado Pasados donde describe y, no con cierta polémica, que la Conquista de América fue una traición de los propios dioses aztecas.
 México es un país poseedor de una doble violencia imperial y unitaria: la española y la azteca La principal característica del modernismo era la impronta americana de los que cultivaron ese estilo José Martí, Leopoldo Lugones, José Asunción Silva. Todos eran hijos del mestizaje.
Otra de las grandes influencias que conoció el escritor de sonetos y otras excepcionales composiciones, fueron los llamados Poetas Malditos. Llamados así, tras un ensayo titulado de esta forma, de Paul Verlaine donde se describen a 6 franceses que incursionaron en la escritura y la revolucionaron. Entre los mencionados el más destacado es Charles Baudelaire. Conocieron los honores, la marginalidad, la miseria y el abandono.
Y en tercer lugar hay que mencionar la patria de Ruben Darío. Nicaragua es un país geográficamente hermoso. Antes de que llegaran los españoles con sus caballerías medievales, vivía Nicarao, el señor de los Quirianos, “los dueños de los del agua de aquí”, en Náhuatl, la lengua del imperio azteca.
A lo largo de su historia, son constantes las invasiones norteamericanas. En la década de 1850 se instala un gobierno de Estados Unidos llamados los filibusteros que son expulsados en la Batalla de San Jacinto.  Hay un constante devenir de gobiernos liberales y conservadores que se suceden tras enfrentamientos violentos.  De 1936 a 1979 gobiernan los Somoza quienes son derrocados por la Revolución Sandinista para luego instaurarse, definitivamente en 1990, un país democrático, que tras elecciones, consagró a Violeta Chamorro.
Tras un breve recorrido histórico, y retornando a 1880 donde encontramos al movimiento modernista, influenciado por la historia de América Latina,  la poesía francesa y de alguna forma por ese olor a lluvia y sangre que trae Nicaragua en lo más hondo de sus raíces. Rubén Darío definía este estilo nuevo como la forma de “aprisionar el secreto de la música en la trampa de plata de la retórica”.
El español es reivindicado como un mundo de sonoridad y a la vez hay una declarada búsqueda de la originalidad. El crítico español Juan Valera dice que es un movimiento anarquista. Se retoma el verso alejandrino medieval. Neologismos como liróforo (poeta), cultismos (úberrimas), tecnicismos artísticos, voces exóticas, barbarismos.
El antimodernismo fue muy cruel. Tildaron al poeta nicaragüense de alcohólico y hasta de homosexual. Poseedores de un sentimiento galofóbico crearon obras de teatro para burlarse. Leopoldo Alas Clarín decía “tiene el tic de la imitación y escribe por falta de estudio o sobra de presunción. Sin respeto a la gramática, ni a lógica”.
Félix Ruben García Sarmiento su verdadero nombre fue un niño prodigio. A los tres años aprendió a leer y sus primeras lecturas fueron el Quijote, las obras de Moratín,  Cicerón que sacaba en las horas de ocio del armario de su abuelo.  “Yo nunca aprendí a escribir versos, ello fue en mi orgánico, natural nacido”. A los 13 años publicó su primer artículo en el diario El Termómetro. Rápidamente fue el poeta niño y se convirtió en la atracción de políticos que incentivaron y costearon sus estudios.
De refinada y exquisita sencillez, encontramos en sus páginas una historia única, la verdadera, la que late a la espera de un hombre capaz de conducirla al mar de la memoria colectiva del pueblo. Con conciencia de esta situación, en la soledad de sus pensamientos, imaginaba que llegaba la triste princesa vestida de boda para fundirse en él y hacer un nuevo hombre de la mixtura de la sangre y el verbo.

miércoles, 23 de enero de 2013

Silvia Hopenhayn

Usualmente los escritores somos de hablar mucho, tanto es así que escribimos muchas veces con las palabras que sobran de las sobremesas políticas, familiares o aquellas que quedan al borde del amor.


por Santiago Ocampos
La Feria del Libro es una de esas ocasiones para intercambiar palabras, oraciones, y gestos de admiración en las que es bueno dejarse llevar.
Recuerdo ese sábado, ya iba siendo una costumbre el dormir poco. Son 10 días donde uno apenas cierra los ojos para volver abrirlos. El cansancio se siente más al inicio de la jornada que hacia el final. Como primera experiencia, en materia de organización, las cosas salieron bastante mejor de lo que uno pensaba.
Silvia Hopenhayn y su marido Carlos García son dos personas entrañables, maravillosas. Parecen reír y cuentan la epopeya del viaje, esta vez en mi memoria. Escala inesperada del avión de ida en Bariloche, y las interminables horas de viaje contadas con amabilidad y con el permiso por empezar otra historia. El escritor entra y sale de espacios nuevos materiales o inmateriales, los reconvierte, conquista aquello que no se ve, o bien que no se quiere ver. Va más acá o más allá según las circunstancias. La escritura es moverse, saltar, reconocer mil veces.
A todo esto me parecía poco creíble estar con tres personas tan increíbles al mismo tiempo. A Silvia la conocía de la tele, de las entrevistas de Canal á, asombra la delicadeza para esgrimir la palabra precisa. Me encontré un momento con muchos recuerdos que fueron abruptamente apagados por el hambre de Juan Sasturain que pugnaba por un lugar para comer un buen bife o al menos algo similar al deseo de las poesías que nos leería al día siguiente, pero eso es otro relato.
En el almuerzo compartimos más y más palabras acerca del amor, el vino, los frutos rojos y otras cosas cercanas al psicoanálisis nuestro de cada día. La vida está siempre más cerca de la poesía que de la propia realidad cuando nos obligan a saltar calles en días de lluvia o cuando guardamos en un frasco rayos de sol para seguir creyendo. Lo bueno es tomar conciencia de los privilegios que a veces, sin merecimiento, tocan y como vienen no se pueden rechazar, hay que pasar y punto.
Luego los acompañé hasta el hotel. Los cuatro parecíamos vecinos de la ciudad comentando y profundizando más sobre diversas e interesantes cuestiones del psicoanálisis y Juan Sasturain me daba consejos sobre la función pública y hablamos también de literatura, porque en ese momento éramos parte de ella, hablábamos de ella dentro de ella, como un niño se comunica con su madre dentro del vientre.
Al llegar al hotel los despedí hasta más tarde. Silvia es una mujer que encuentra las palabras, no necesita buscarlas, siempre son ellas las que la ven y la siguen, a veces son preguntas; trabaja la literatura con la paciencia con que se extraen las semillas de un fruto, una a una las semillas van encontrando sus manos y no al revés. Como un barco es arrastrado a la orilla por las olas, así van las palabras a ella y ella, al igual que los bardos de la Antigua Grecia, luego de encontrar todas esas palabras, las devuelve al mar para que sigan viviendo, saltando como peces de colores iluminados, indefensos, alegres.